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30.4.12

Un cuento para contar

LA REUNIÓN SILENCIOSA DE LAS MUJERES
Te invitamos a que leas el cuento a las niñas y niños que conozcas y les invites a unirse a nuestra propuesta el 6 de Mayo.

Érase una vez un niño llamado Pedrito que una mañana tenía fiebre y no podía ir al colegio. Su padre se había visto obligado a llevárselo con él a la cafetería donde trabajaba como camarero, ya que su mamá había empezado a trabajar ese mismo día, después de una larga temporada en el paro, y no se atrevía a empezar pidiendo el día libre.
La situación laboral del padre de Pedrito también era muy frágil y no era conveniente que, aunque su hijo estuviera enfermo, faltara al trabajo, no fuera que acabara perdiéndolo como le sucedía a tanta gente. Así que con su mujer habían decidido que lo mejor era que el niño fuera con él a la cafetería y se quedara quietecito en una mesa. Al menos allí podría estar cuidado, cerquita de su papá, que lo sentó bien abrigado y con una infusión caliente con miel y limón junto al ventanal de la cafetería que daba a una hermosa plaza llena de árboles: la plaza del Ayuntamiento.
Al sonar las campanadas del mediodía, Pedrito dirigió su mirada al exterior y observó que un grupo de mujeres estaban en el centro de la plaza, con las manos entrelazadas y mirando hacia el Ayuntamiento. Algunas eran muy ancianas y se habían sentado en pequeñas y rústicas sillas plegables.
Las mujeres permanecieron 5 minutos en silencio y después se marcharon.
Una niña de ocho años que iba acompañada de su tío, al ver la cara de intriga de Pedrito le dijo: “Yo sé lo que está pasando ahí porque mi abuela es una de esas mujeres: ellas están ahí para salvar la Tierra”.

“¿Salvar la Tierra? ¿Y eso que quiere decir?” Se preguntó Pedrito aún más extrañado…
Esa noche comentó durante la cena con su familia lo que había visto en la plaza y lo que le había dicho la niña pequeña.
Al domingo siguiente Pedrito ya estaba bien pero su madre y hermanas, sin explicarle porqué, le dijeron que esa mañana no iría a pasear con ellas como todos los domingos, así que tendría que ir con su padre a la cafetería.
Justo antes de que sonaran las campanadas del mediodía, Pedrito miró por la ventana buscando al grupo de mujeres de la plaza y se quedó de piedra cuando vió ¡que su madre, su abuela y sus hermanas se habían unido al grupo entrelazando sus manos y mirando en silencio hacia el Ayuntamiento!!!
Cuando todo hubo acabado el niño corrió para preguntar a las mujeres de su familia qué estaban haciendo allí.
Entonces su madre lo sentó sobre su falda y le explicó lo siguiente: “Nos hemos unido a estas mujeres para salvar la Tierra para las próximas siete generaciones.

“Ellas llevan toda la vida pidiendo por la Tierra y nadie hasta ahora les ha hecho caso. Por eso han decidido ponerse en pie delante del Ayuntamiento, de modo que nadie pueda ignorar su presencia. Llevan años pidiendo al mundo que defienda los derechos básicos de los niños a tener alimento, cuidado sanitario, higiene y educación, para formar adultos sanos en los que pueda anidar la llama de la Paz.

“La violencia surge de la necesidad, de la envidia por anhelar lo que el otro tiene. Si todos los seres humanos tuvieran cubiertas sus necesidades básicas, el mundo estaría en paz.

Algunas de esas mujeres son madres de familia y otras no tienen hijos; pero todas son mujeres y llevan muy vivo en su alma el anhelo de cuidar maternalmente la Tierra. Ellas están muy preocupadas por la creciente falta de paz y el vertiginoso deterioro de nuestro planeta… y nosotras también lo estamos.

“Gracias a ti, hijo mío, conocimos su existencia (aquí su madre le dio un beso muy sonoro y Pedrito sintió que había hecho algo muy bueno) y nos sentimos llamadas a unirnos a su grito silencioso, para pedir al mundo que reflexione y cambie. 

“Tu has visto en esos documentales de animales que tanto te gustan que todas las especies, hasta los insectos, cuidan a sus crías por encima de todo. ¿Cómo es posible que la humanidad no lo haga así?

“¿Cómo podemos permitir que mueran de hambre 17.000 niños al día? ¿Que 1.2 billones de personas sufran desnutrición y, al mismo tiempo, 1.2 billones de personas enfermen por exceso de alimentos? ¿Cómo podemos consentir que la tierra se contamine cada vez más y que nuestras criaturas estén siendo intoxicadas por los venenos que se usan para producir más y vender mejor lo producido? ¿Cómo podemos permitir que las plantas dejen de producir semillas por los cultivos transgénicos? ¿QUÉ MUNDO VAN A HEREDAR LAS PRÓXIMAS GENERACIONES?

“Estamos horrorizadas por las muertes, violaciones y desgracias que las guerras generan. Queremos que se detenga ya mismo la fabricación y la venta de armas. No deseamos enriquecernos con este comercio vergonzoso, ni que muera ni una sola persona más por las armas que este país fabrica y vende.

“Queremos que los hombres que están en las guerras abandonen ya mismo todas las trincheras y el negocio de la guerra, y que se unan a nosotras para construir un mundo más acogedor para sus criaturas, sus mujeres y sus familias. Que agudicen su imaginación y sean creativos para encontrar nuevos usos para esas fábricas de muerte, para que toda la gente que trabaja en esa industria no quede desocupada.

“Por todo esto NOS HEMOS PUESTO EN PIE DE PAZ ¿Lo entiendes ahora, hijo mío?”

¡Y vaya si Pedrito lo entendía! Lo entendía a tal punto que esa noche no pudo dormir sin parar de darle vueltas a una pregunta: “¿Vamos a dejar solas a las mujeres en esta petición?”
Pese a ser un niño pequeño, la hermosa nobleza masculina de su corazón no cesaba de repetirle que él no podía permitirlo… Y entonces trazó un plan.
Al día siguiente comenzó a convencer a su pandilla del cole, a los amigos de sus hermanos, a sus tíos y a su padre para lograr su cometido.
Y como cuando los sueños se riegan con la acción siempre florecen; a las 12 del mediodía del domingo siguiente, Pedrito, su pandi del cole, y muchos de esos hombres se unieron a las mujeres de la plaza.
La imagen fue imponente: un grupo de mujeres, hombres, niñas y niños, con las manos entrelazadas, de pie frente al Ayuntamiento, manifestándose en silencio POR UN MUNDO DE PAZ Y DE JUSTICIA DONDE LA VIDA SEA MÁS IMPORTANTE QUE EL DINERO.
Desde entonces esta reunión no cesó de crecer y de juntar a todas las personas que anhelaban un mundo mejor, gente adulta y también peques…
Poco a poco, esto fue contagiándose plaza a plaza, país a país y continente a continente, hasta que todo el planeta manifestó en la realidad el anhelo de ese pequeño grupo de mujeres que se atrevieron a soñar… y a comprometerse con su sueño. 
Versión del "Círculo Mujeres en Pie de Paz" de Arboleda de Gaia de un texto de Sharon Mehdi.